Brisa
Una brisa suave y cálida se
desliza en el jardín de mi casa,
arrulla las hojas de los
álamos, mece a la enredadera
que sobre un rollizo tronco
se desmaya.
¿De dónde vendrá? Se
presenta con un séquito de minúsculas
reminiscencias con fragancia
a jazmines, a tierra recién regada.
Esta brisa invade
mi corazón con nostalgias.
Un aroma a cascarillas, a merienda recién preparada,
un cuaderno de
tareas, unas trenzas despeinadas.
Un guardapolvo en las manos de una niña fatigada.
Esta me estremece el alma; instalándome en el jardín
de mi infancia.
Bendito Padre Celestial, ahora pienso, en esa niña
rebelde que Tú buscabas,
para bendecir su vida y llevarla a un hermoso lugar
(Tu Presencia).
Hoy, ya mujer te busco, quiero respirar la brisa,
llenar mis pulmones, soltarme el cabello,
abrir mis brazos esperando Tú abrazo tierno extendido
hacia mí dándome,
a comer pan del cielo.
Autora: Mirta Barolo de Acuña.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario