Mariposa Sedienta
Gimió la
tarde, rompió el silencio
del
triste jardín del aquel ángulo
oscuro
del universo.
Los
pájaros azules y las mariposas sedientas,
bebieron
sus lágrimas,
lloraron
con ella.
Parada en
la ventana, tomó entre sus manos la paloma
sedienta.
Con pies
inseguros, marchó a tientas.
(No fue
en vano su andar sobre la hierba).
Sonrió
con leve sonrisa, con movimiento
leve agitó su mano pequeña.
La tarde
atónita salió a su encuentro.
Ella recogió
una vasija de agua de manantial
que
brotaba de la inamovible peña.
Así,
serenas, tarde, mujer y paloma bebieron
juntas el
agua fresca. El sol como un intruso
atravesó
la copa de los árboles, se unió a la fiesta.
Dios
iluminó con luz inexorable, el ángulo oscuro
de aquel
pequeño universo, hoy se escuchan risas, trinos,
y un ángel cuida el jardín,
mientras
ella adora Dios con canciones tiernas.
Autora: Mirta Barolo de Acuña.
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